Los oídos de ambos se inundan con el Vals Op. 69 N.2 de Chopin.
El corazón se te acopla al un, dos, tres, un-dos-tres, un-dos-tres. Irresistible.
Esta vez, no son sus labios los que te llaman, son sus ojos. Y ahora que estás mas cerca, tal vez sea su perfume suave y profundo, como el vals un-dos-tres, un-dos-tres.
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